Uber no solo es el emprendimiento más valioso del planeta en estos momentos (con una capitalización de mercado cercana a 50.000 millones de dólares), sino que constituye uno de los casos más exitosos de economía colaborativa.

Su esquema de operación, que consiste en establecer contacto directo entre clientes y conductores con una plataforma tecnológica como intermediaria, ha chocado con la regulación existente en varios de los países donde ha incursionado, incluyendo Colombia.

Uber es el adalid de una era de economía descentralizada, impulsada por la tecnología, donde ya no es menester una robusta corporación para correlacionar la oferta con la demanda. Le sigue los pasos Airbnb, una plataforma que permite que los dueños de propiedades alquilen parte o la totalidad de las mismas a personas interesadas en hacer turismo, la cual está valorada en 25.000 millones de dólares, solo detrás de Xiaomi (la empresa de móviles más poderosa de China).

PricewaterhouseCoopers define la economía colaborativa como aquella que permite a individuos y grupos obtener dinero de activos en desuso. “De esa forma, activos físicos son compartidos como servicios. Por ejemplo, el dueño de un carro puede permitir que otro usuario lo alquile cuando no lo está usando o el dueño de un apartamento puede rentarlo cuando se encuentra en vacaciones”.

The Economist lo definió de forma aún más sencilla: “Lo que es mío puede ser tuyo por una pequeña cuota”.

El término fue acuñado por Marcus Feldon en 1978 como parte de una publicación de la revista American Behavioral Scientist. En 2011, el concepto de economía colaborativa fue seleccionado como una de las 10 ideas que han cambiado el mundo por la revista Time.

Una investigación del MIT publicada en diciembre de 2011 estableció que la economía colaborativa representaba un mercado de hasta 110.000 millones de dólares para ese entonces.

Una muestra del poder de la economía colaborativa se ve reflejada en una cifra: el número de lugares de hospedaje ofrecidos por Airbnb es superior al de las principales cadenas hoteleras del mundo. El emprendimiento ostenta más de un millón de posibilidades de alojamiento, contra los 700.000 de cadenas reconocidas como Hilton o Marriot.

Hay para todos los sectores

En el segmento del hospejade y la alimentación se destacan CouchSurfing (alquilar un sofá de la casa), Homeaway y Airbnb, para rentar habitaciones o casas y hacer turismo. 

Esta Feastly, que permite ir a comer a la casa de un chef; y LeftoverSwap, que alerta de personas que tienen comida para regalar cerca de usted. 

En el tema de carros y transporte están Zipcar, RelayRides, Uber, Lyft, Geataround y Sidecar, dedicados al alquiler de carros privados. 

En ‘retail’ están Neighborgoods, para compartir cualquier cosa con los vecinos; Poshmark y Tradesy, para vender y comprar ropa y accesorios de su clóset y de otros; o Amazon Family Library, para intercambiar libros digitales. En Compartoplato y Shareyourmeal puede intercambiar comida. En Holanda, existe un servicio para rentar lavadoras de ropa se llama Bundles.

Fondo colectivo

Una de las aristas de la economía colaborativa con mayor reconocimiento durante 2015 ha sido la de financiamiento colectivo. Las dos plataformas líderes en este concepto son Kickstarter e Indiegogo.

En marzo de 2015, el reloj inteligente Pebble Time se convirtió en la campaña más exitosa de todos los tiempos en Kickstarter. Logró el apoyo de 78.500 usuarios y llegó a recaudar 20,3 millones de dólares. Cabe recordar que el Pebble fue el primer reloj inteligente comercial cuando se presentó hace tres años. Uno de los videojuegos más esperados de los últimos tiempos: Shenmue 3, de PlayStation, ya obtuvo 6,3 millones de dólares en financiación gracias al aporte de más de 69.000 personas.

Los líos de Uber en varias ciudades

El modelo de Uber ha sido tan exitoso que ya cuentan con presencia en 50 países y más de 300 ciudades del mundo. Sin embargo, su modelo no ha sido bien recibido por el sistema de transporte tradicional en varios de los lugares donde operan. La protesta más reciente se llevó a cabo el 29 de julio en Bogotá, San José (Costa Rica) y México DF. Los taxistas se movilizaron exigiendo condiciones de competencia justa.

En otros países también se han presentado enfrentamientos entre los gremios de taxistas y Uber. En junio, estallaron manifestaciones en Francia. Miles de conductores de taxi franceses bloquearon las vías de París porque consideraban que la competencia de Uber era “salvaje”.

Una situación similar ocurrió en junio de 2014 en Londres. En la actualidad, se revisan opciones para legalizar Uber en Colombia. A mediados de julio, la plataforma fue regulada en Ciudad de México. El servicio deberá incluir un impuesto de 1,5 % por viaje.

Jóvenes, los más interesados

De acuerdo con PwC, los más interesados en este tipo de plataformas son los jóvenes entre 18 y 24 años y los hogares con un ingreso entre 50.000 y 75.000 dólares anuales. De la población encuestada, el 83 por ciento considera que este modelo facilita la vida y el 86 por ciento concuerda en que reduce el costo de acceso a ciertos bienes.

Parte del éxito del modelo se basa en darle un papel protagónico a los pareceres del usuario.

En ese sentido, el 69 por ciento de los consumidores encuestados afirma que solo confía en compañías de economía colaborativa hasta que son recomendadas y calificadas, positivamente, por otras personas en las que confían.

Édgar Medina
Redacción Tecnósfera 
EL TIEMPO