Uno de los temas más populares relacionados con tecnología que han aparecido en la última década, es la llamada “nube“.

Este término hace referencia a servicios que se ofrecen a través de Internet y en los cuáles de entrada los usuarios no requieren tener ningún tipo de infraestructura, solo una conexión a Internet.

Seguramente usted como empresario utiliza en su empresa múltiples servicios en la nube, al igual que en su vida personal. Servicios de almacenamiento, software, música, video y copia de seguridad se ofrecen con esta modalidad. Usted probablemente reconocerá marcas y productos con ofertas en la nube, tales como Dropbox, YouTube, Google Apps, Spotify, Deezer, Napster, Netflix, Gmail y Hotmail, entre muchos otros. Los anteriores ejemplos tienen un elemento adicional y es que todos son servicios de la llamada “nube pública“.

Aunque la forma cómo se definió la “nube” es un primer momento, los servicios eran provisto en “nubes públicas“. Esto significa que la empresa que ofrecía el servicio, contaba con su propia infraestructura (o la de un tercero) y los usuarios (finales o empresariales) no teníamos que preocuparnos por el mismo. Actualmente se le ha sumado a este concepto de la nube dos variantes que analizaré en este artículo, junto con sus repercusiones estratégicas: la nube privada y la nube híbrida.

De la nube pública a la nube privada

Muchas empresas, en especial las de tamaño mediano y grande, cuentan con infraestructura tecnológica propia, en forma de data centers, servidores y otros equipos. La idea con la nube privada, es utilizar estos equipos existentes y ofrecer servicios a los empleados y eventualmente otros actores, como proveedores y distribuidores.

En los últimos años con la aparición de la nube pública, muchas empresas han cerrado o disminuido sus data centers por costos. Aunque esto parece una decisión sabia, es importante analizar las repercusiones de la nube pública. Por ejemplo, existen industrias fuertemente reguladas como la financiera, en la cual legislaciones prohíben almacenar ciertos datos fuera de las fronteras nacionales. De esta forma, estas empresas tienen limitado el acceso a nubes públicas que posean su infraestructura en otros países.

Otro elemento a tomar muy en cuenta, es que cuando contratamos servicios en la nube con terceros, estamos entregándole todo tipo de información, incluyendo datos privilegiados y privados. Con frecuencia esta información es cifrada y estas empresas suelen ofrecer acuerdos de confidencialidad y seguridad, pero en ningún momento son 100% fiables. Por tranquilidad, muchas veces será mejor almacenar esta información sensible en nuestros propios servidores, dónde al menos tenemos control directo sobre los servidores.

Una de las principales ventajas de la nube pública es su bajo costo, incluyendo el costo prácticamente nulo de mantenimiento de infraestructura. En caso de decidir la creación de una nube privada, es vital analizar que este costo reaparecerá y que debemos contar con un equipo responsable del control y mantenimiento de la plataforma.

Adicionalmente a todo lo anterior, también hay un tema de seguridad que se debe analizar. No existe ninguna solución informática que garantice totalmente que la misma nunca será vulnerada; en la nube pública el costo de mantener esto es repartido entre miles o millones de usuarios. Con la nube privada, este es un tema vital a analizar, que puede llegar a ser costoso, aunque esto dependerá en buena parte de la visibilidad de su organización. Solo para estresar lo importante que es esto, múltiples sistema de nube pública han sido hackeados y datos como contraseñas y tarjetas de crédito han sido comprometidos.

¿Y la opción de un híbrido?

Tomar la decisión de irse únicamente por la ruta de la nube pública o de la nube privada, puede ser algo extremo e incluso inconveniente. Afortunadamente existe una solución intermedia, que es mezclar algunos servicios de la nube pública y otros de la nube privada. A esto se le ha llamado la nube híbrida.

El sueño de todo estratega de sistemas, es tener en las organizaciones una integración de sistemas. La mayoría de empresas cuentan con múltiples sistemas, que van desde el email, al ERP y el CRM, y usualmente son tecnologías aparte, que no se “hablan” entre ellas. Siempre he abogado por tecnologías que se integren y para el usuario sea sencillo e incluso transparente su uso. Lo mismo debería aplicar para la nube híbrida, en cuanto a que las diferentes soluciones en nube pública y privada se hablen y su uso sea muy sencillo.

Existen múltiples proveedores de primer nivel, muchos de ellos reconocidos, que ofrecen soluciones en la nube, en sus modalidades pública, privadas e híbridas. Es importante conocer las soluciones, costos e implicaciones, para tomar la decisión que más le funcione a su organización. Aunque la nube privada y la nube híbrida están algo rezagadas en el tiempo frente a la nube pública, empiezan a aparecer soluciones de primer nivel e integradas como propongo en el párrafo anterior. En los próximos años veremos un incremento en las soluciones de nube de los 3 tipos y seguro que la integración será un factor determinante.

 

Imagen @Damien Pollet, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0